En una cooperativa de trabajo en Chile, los socios no reciben sueldo. Durante el año reciben anticipos con cargo a los excedentes, según el trabajo que hizo cada uno. Para la previsión, la cooperativa actúa como su empleadora: les retiene las cotizaciones y las paga en Previred. Al cierre del año, la junta general de socios decide cómo se reparte lo que quedó.
Esa es la regla. Lo que la regla no dice es cuánto anticipar, a quién, ni cómo lograr que la plata alcance. Eso lo decide cada cooperativa, y es ahí donde la mayoría se complica.
En Coocrear somos una cooperativa de trabajo que asesora a otras cooperativas, así que no vamos a explicar esto desde afuera. Te contamos cómo nos pagamos nosotros, por qué elegimos ese modelo, qué nos cuesta y qué errores vemos una y otra vez en las cooperativas que acompañamos.
Lo que dice la ley, en corto
La Ley General de Cooperativas fija pocas reglas sobre el pago al socio, pero son claras:
- El pago va según el trabajo. Lo que recibe cada socio se fija según la labor que realizó, y su aporte principal es ese trabajo. Una cooperativa de trabajo necesita al menos cinco socios (art. 60).
- No hay sueldo, pero sí puede haber un piso. El socio no tiene derecho a remuneración. Puede recibir una suma equivalente al ingreso mínimo si trabaja la jornada ordinaria, o la proporción si trabaja menos. Esa suma es gasto de la cooperativa y no se devuelve nunca (art. 62).
- Lo demás son anticipos, con techo. El socio puede retirar anticipos con cargo a los excedentes del año, y el consejo de administración fija el monto máximo. Ese máximo no puede superar los excedentes que la cooperativa va generando en el año más los saldos no repartidos de años anteriores. Lo retirado de más lo tiene que devolver el socio, y también responden los consejeros que lo aprobaron (art. 62).
- Para la previsión, la cooperativa es empleadora. La cooperativa retiene las cotizaciones del socio y las paga junto con sus propios aportes de empleadora. El socio accede a los mismos beneficios que un trabajador dependiente, como el subsidio por cargas familiares y el seguro de accidentes del trabajo (art. 64).
- El impuesto, como un trabajador dependiente. El socio paga impuesto por su parte del excedente cuando la recibe (art. 64).
- Sin sueldo empresarial. En una cooperativa de trabajo no se aplica esa figura. Lo único que la cooperativa puede descontar como gasto es la suma equivalente al ingreso mínimo; lo demás es reparto de excedentes (SII, ORD. 954 de 2025).
Todo lo demás (cuánto, cada cuánto y con qué criterio) lo definen el estatuto, el reglamento interno y los acuerdos de la junta y del consejo. Ahí cada cooperativa tiene que armar su propio sistema. Este es el nuestro.
Cómo nos pagamos en Coocrear
Cada proyecto paga a quienes lo trabajan
No tenemos un monto fijo mensual por socio. Los anticipos salen de los proyectos con clientes: cuando una cooperativa, una municipalidad o un servicio público nos contrata, ese proyecto paga a los socios que lo ejecutan.
Por lo general trabajan dos socios por proyecto. Cuánto le toca a cada uno depende del presupuesto y de la experticia que aporta. Quien lleva la parte de finanzas no hace lo mismo que quien lleva el marketing, y el reparto lo refleja.
El 20% que se queda en la cooperativa
De cada proyecto, el 20% del monto neto queda en Coocrear. Con números redondos:
- El cliente paga $1.190.000 con IVA.
- Los $190.000 de IVA van al SII y quedan $1.000.000 netos.
- $200.000, que son el 20%, quedan en la cooperativa.
- Los $800.000 restantes se reparten como anticipos entre los socios que trabajaron en el proyecto.
En la práctica, de cada peso que paga el cliente, cerca de 67 centavos llegan a los socios.
El 20% es una regla interna nuestra. El techo legal se mide en la cooperativa completa, no proyecto por proyecto: en un año, los anticipos de todos los socios no pueden superar los excedentes que genera la cooperativa.
Qué se paga con ese 20%
Con ese 20% se pagan el software, la web, la publicidad, los pasajes y el resto de los gastos de funcionamiento. Además cubre parte de algo que casi siempre queda fuera de la cuenta: el trabajo interno. Ningún cliente paga directamente por cotizar, postular a licitaciones, llevar la administración o escribir este artículo. Pero sin ese trabajo no habría proyectos. Hoy el 20% cubre solo una parte de ese trabajo. La meta es que lo cubra todo.
Cotizamos como cualquier trabajador
De los anticipos se pagan las cotizaciones de salud y previsión, que se declaran y pagan en Previred igual que las de un trabajador dependiente. Ser socio de una cooperativa no te deja fuera del sistema previsional.
Las cotizaciones se pagan solo sobre lo que el socio recibe de verdad. Si un socio deja su parte del excedente capitalizada en la cooperativa, esa parte no lleva descuentos previsionales (art. 64).
Un gestor de tareas para saber qué hizo cada uno
Si el pago depende del trabajo, el trabajo tiene que quedar registrado. Algo que cambiamos en el camino fue llevar una lista mensual de tareas con la carga y el estado de cada una. Así, a la hora de repartir no se discute de memoria: está escrito quién hizo qué.
Qué pasa al cierre del año
Remanente y excedente no son lo mismo. El remanente es el resultado positivo del año. Primero se usa para cubrir las pérdidas acumuladas, si las hay, y después para las reservas y los intereses al capital que fije el estatuto. Lo que queda es el excedente (art. 38). Las cooperativas de trabajo no están obligadas a la reserva legal del 18% que la ley les exige a otras cooperativas.
La junta general de socios decide cómo se reparte el excedente: en dinero o en cuotas de participación (art. 38), en proporción al trabajo de cada socio (art. 62). Nosotros lo repartimos en dinero, y cada socio lo retira cuando lo pide. Ojo con dejarlo olvidado: el excedente que un socio no retira dentro de cinco años pasa a la reserva legal de la cooperativa (art. 38).
Otra cooperativa podría decidir capitalizarlo completo como cuotas, y sería igual de válido si queda en acta.
Por qué elegimos pagar por proyecto y no un monto fijo
Lo que gana el modelo
- Una reserva para los gastos mensuales. La cooperativa cubre lo que cuesta funcionar sin pedirles plata a los socios.
- Una forma de pagar el trabajo interno. El trabajo que no es con clientes, como la gestión, lo comercial y la administración, también se remunera. Hoy no todo, pero esa es la dirección.
- Anticipos atados a ingresos reales. Si el anticipo sale de un proyecto que ya se pagó, es más difícil anticipar más de lo que la cooperativa genera, que es justo lo que la ley prohíbe.
Lo que nos cuesta
El modelo funciona solo si entra suficiente trabajo para pagar todo, tanto lo de clientes como lo interno. Eso no lo resuelve una planilla. Exige un modelo de negocios que se sostenga, diferenciarse y hacer buen marketing.
En un mes con pocos proyectos, lo que hay para anticipos depende de las reservas. Por eso revisamos todo el tiempo nuestros procesos comerciales. La meta es que siempre haya trabajo con clientes y, por lo tanto, siempre haya anticipo.
Los errores que más vemos en las cooperativas que asesoramos
El modelo de negocio no alcanza
El problema más común no es administrativo: es que no hay suficientes excedentes. El modelo de negocio no genera lo necesario para sostener a toda la cooperativa, y eso no lo arregla ningún sistema de pagos. Se termina repartiendo muy poco o anticipando más de lo que entra. Y lo anticipado de más, por ley, los socios lo tienen que devolver.
Pagos informales y sin cotizar
Muchas cooperativas se pagan «por fuera»: transferencias sin respaldo y nada declarado en Previred, aunque la ley obliga a la cooperativa a retener y pagar esas cotizaciones. Funciona hasta que alguien necesita esa cobertura o llega una fiscalización.
Remuneraciones mal hechas por falta de experticia
Otras sí quieren hacerlo bien, pero nadie en la cooperativa sabe cómo. Los socios son expertos en lo suyo, sea reciclaje, construcción o artes, no en remuneraciones. Así que se equivocan en los cálculos o, simplemente, dejan de hacerlos.
Lo que les recomendamos
Antes de repartir, revisa si tu modelo de negocio lo sostiene
Parte con un análisis financiero y comercial: cuánto entra, cuánto cuesta funcionar y cuánto queda para los socios. Si no alcanza, el problema está en el modelo, no en el reparto.
Valida ese modelo equivocándote rápido y barato. Prueba con un servicio o un cliente antes de comprometer anticipos que la cooperativa no puede sostener.
Ordena el sistema de remuneraciones
Cada mes, una cooperativa ordenada tiene esto al día:
- Un comprobante por cada pago a cada socio, con lo pagado y lo descontado, y la liquidación de sueldo de cada trabajador contratado, si los hay.
- Las cotizaciones declaradas y pagadas en Previred. El plazo legal es el día 10 del mes siguiente, o el 13 si se declara por internet (DL 3.500, art. 19). Nosotros apuntamos al día 5, para tener margen y no acumular correcciones.
- Si la cooperativa tiene cinco o más trabajadores contratados, el libro de remuneraciones al día, porque el Código del Trabajo lo exige (art. 62). Para los socios, conviene llevar un registro igual de ordenado.
- Un registro del trabajo que justifica cada anticipo: horas, días o tareas.
- Una carpeta con todo el respaldo, por si llega una fiscalización de la Inspección del Trabajo.
Si haces esto todos los meses, el cierre anual deja de ser una emergencia, porque en enero el contador recibe todo completo. Y cuando un socio pregunta por qué le descontaron algo, hay una respuesta escrita.
Deja por escrito cómo se decide y cómo se reparte
Qué porcentaje queda para la cooperativa, con qué criterio se reparte entre los socios, quién lo aprueba y qué se hace con el excedente. Todo eso tiene que quedar en el reglamento interno y en las actas, no en la memoria de quien lleva las cuentas.
Hay dos cosas que la ley exige, no solo recomienda. El consejo tiene que fijar el monto máximo de los anticipos (art. 62). Y el estatuto tiene que regular la jornada, las horas extraordinarias, los descansos, el feriado anual y lo que recibe el socio que se retira o es excluido (art. 63).
Si en tu cooperativa los pagos todavía se hacen «como se puede», ese es el primer orden que conviene poner.
Es lo que hacemos cada mes con una cooperativa de aseo de 70 personas. Cuando llegamos no tenía una estructura formal por rol, los cambios de cada mes eran difíciles de ordenar y había riesgo de errores en las cotizaciones. Hoy la cooperativa completa una planilla de unos 20 minutos con las horas del mes, los bonos y los cambios en el equipo. Con eso, el pago de las 70 personas queda calculado y documentado el último día del mes, y las nóminas quedan cargadas en Previred antes del día 5.
¿Quieren que las liquidaciones salgan cada mes sin calcularlas ustedes?
Ustedes completan una planilla simple en menos de 20 minutos con las horas, los bonos y los cambios del mes. Nosotros hacemos el resto y lo entregamos en menos de 2 días hábiles.
